Cristina Galindo Segundo
25 may 2026, 13:32:04
Acabo de probar esto y, tío, es como meter la nariz en un puerto viejo. Muy maritime, muy salado desde el principio, como agua de mar 🌊. Hay un fondo de yeso mojado y tiza húmeda, con cuerdas viejas y madera de deriva que te llevan directo a un muelle abandonado. Luego aparecen el mango y el maracuyá, pero es fruta domesticada, nada tropical loco, más bien ciruelas greengage tiernas y un toque terroso. El aceite de motor está ahí, lleno de alquitrán suave, y una aceituna de oliva al fondo que ni te esperas. Aprieta en nariz, no se desboca. Con tanto tiempo encima —cuarenta años, se nota— es como escuchar un riff de Keith Richards: desgastado, con carácter, pero lleno de vida. En boca es muy largo, la sal vuelve, otra vez agua de mar, y al final queda un zest cítrico y mazapán fresco. Ese espíritu antiguo de Brora nunca muere, siempre deja una brisa nueva. 🥃






