Martín Casares
25 may 2026, 12:11:31
Madre mía, qué cosa más redonda. Nada más acercar la nariz ya sale vainilla, mango bien maduro y un puntito de agua de azahar que se mezcla con agua de rosas muy suave. En cuanto lo pones, se nota un cuerpo pesadísimo, el más denso que recuerdo, pero nada como Michael Phelps, se desliza con una fluidez increíble. Luego llega una redondez total, como una versión más gorda y llena de lo que suelo beber. Aceite de oliva, paja seca, un toque ceroso y almendras crudas. Aparece una zestiness brutal: limones, maracuyá, aceite de limón y mandarina jugosa, todo con ese punto de aceite de sésamo tostado bailando con el limón. Especias que pican, pimienta, madera activa, un leve roble ácido que le da chispa sin molestar. Termina con un finish larguísimo, como si de repente el trago hiciera lo de Ian Thorpe y se estirara kilómetros. Casi rozando lo perfecto, de verdad, un whisky que enamora.







